viernes, 2 de febrero de 2018

Berlín, el gigante de Alemania

Inauguraré este blog hablando de una de las ciudades más grandes de Europa: Berlín. Con sus más de tres millones de habitantes, este municipio es el centro de Alemania y una de las ciudades más cosmopolitas del continente.
Berlín tiene historia para dar y regalar, pero fue arrasada durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que su caso antiguo no te trasladará a una época muy temprana. Sin embargo, dar un paseo por el centro de la ciudad resulta una delicia gracias a sus majestuosos edificios. 

La isla de los Museos (Museumsinsel)
Esta zona, encuadrada entre el río Spree y el Spreekanal, es el lugar perfecto para los amantes del arte y la historia. Aquí se concentran algunos de los mejores museos de Alemania, algunos con mucho renombre internacional, como el Museo de Pérgamo. Dentro de este edificio encontraremos colecciones únicas dedicadas al Islam, Grecia, Roma, Oriente Medio, etc. Lo más sorprendente es ver cómo se conservan piezas tan grandes como el Altar de Zeus de Pérgamo o la Puerta de Istar de Babilonia. En la parte del Islam encontraremos incluso una sala de la Alhambra. Sin duda, si te atraen las distintas civilizaciones, este museo es para ti.
Aquí encontrarás también el Museo Antiguo, el Museo Nuevo y el Museo Bode, entre otros. ¡Ven aquí si quieres pasar una tarde empapándote de cultura!

Puerta de Istar de Babilonia

Si nos pasamos al plano religioso, en esta zona está la catedral, también conocida como Berliner Dom. Sus verdes cúpulas te sorprenderán a la vez que te demuestran la belleza que puede llegar a alcanzar un edificio neoclásico. La entrada cuesta 7 € para adultos y 5 € para estudiantes, pero merece mucho la pena. Dentro de la catedral encontrarás diversas maquetas del edificio y de otros proyectos. A nivel museístico, los berlineses han hecho sus deberes. Además, podrás subir a la cúpula y obtener una vista privilegiada de la ciudad. 
Fue muy impactante ver como cientos y cientos de cuervos sobrevolaban la zona. La noche, unida a la catedral y al graznido de estos animales, evocaba una perfecto atrezzo para una película de terror. ¿Habrá una escena más tétrica? Ahora entiendo que fueran los alemanes quienes iniciaron el Romanticismo.
Catedral de Berlín
El edificio del Reichstag
En otra zona céntrica de Berlín, concretamente en el barrio del Tiergarten, podremos empoderarnos visitando el edificio del Reichstag, donde se reúne desde 1999 el parlamento alemán. Ya desde fuera nos regala una magnífica postal gracias a su cúpula de cristal y acero. Si la vista desde la catedral era buena, la que obtendrás al subir a esta cúpula es aún mejor. Nada más que por esto ya merece la pena entrar en el edificio.

La puerta de Brandeburgo
¡Seguro que conoces este símbolo de Berlín! La puerta de Brandeburgo, lugar de acceso a la ciudad, sigue siendo hoy en día uno de sus monumentos principales. La cuadriga que la corona fue llevada por el mismísimo Napoleón hasta París, pero en 1814 volvió a su lugar de origen. Hasta 1918, solo podían atravesar esta puerta por el centro la familia real, sus invitados y miembros de la familia Pfuel, pero en la actualidad cualquiera puede hacerlo. ¿Serás tú el próximo?

Puerta de Brandeburgo


Las catedrales alemana y francesa
Ya hemos hablado de la catedral principal, pero, ¿qué hay de las otras dos? Técnicamente, ninguna de ellas es sede obispal, pero reciben este título de forma coloquial. Ambas están situadas en la plaza Gendermenmarkt. La primera adquiere este nombre debido a que sus feligreses, luteranos y calvinistas, usaban el alemán como idioma, mientras que los calvinistas de la segunda usaban el francés.
Catedral alemana
Catedral francesa
Nöllendorfplatz y Potsdamer Platz
La capital alemana es una de las ciudades más gay-friendly de Europa. Si Madrid tiene Chueca, Berlín tiene Schöneberg, un barrio repleto de bares, discotecas y tiendas orientados al público LGTBI. Su corazón está en Nöllendorfplatz, una plaza cuya cúpula te deslumbrará con la colorida bandera. Por su parte, Postdamer Platz es el centro de negocios. Su cambiante cúpula te recordará que estás en una gran capital y sus rascacielos te harán sentir minúsculo.
Cúpula de Postdamer Platz

East Side Gallery
Y aquí tenemos la guinda del pastel: el famoso muro de Berlín, la metáfora física de las dos ideologías que existieron en la ciudad durante el siglo XX. Separaba la parte perteneciente a la República Federal Alemana de aquella encuadrada dentro de la República Democrática Alemana. Su caída en 1989 permitió que la ciudad volviera a estar unida, y los tramos que quedan reciben numerosas visitas. Cabe destacar la parte denominada East Side Gallery, una galería de arte el aire libre creada cuando numerosos artistas pintaron trozos del muro. Millones de turistas firman cada año en ella para dejar constancia de su paso por allí.
Bruderkuss, una de las obras más conocidas
No hace falta señalar que Berlín tiene muchísimas más cosas que ver y hacer, pero me he centrado en las más importantes. La capital alemana da para mucho y nunca dejará de sorprender al visitante. No he hablado de la gastronomía (¡sus famosas salchichas!) ni de la fiesta (¡cuántos clubes!), pero te animo a que las descubras por tu cuenta. ¿Te animas a perderte por las calles de esta vibrante ciudad?





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