martes, 6 de febrero de 2018

Nueve ciudades europeas alternativas a las capitales

1. Florencia, la cuna del Renacimiento
Roma será la ciudad eterna, pero en Florencia se gestó uno de los principales movimientos de la historia del arte. Si tienes la oportunidad de recorrer sus calles, trata de encontrar un rincón feo, ¡será una tarea difícil! Si algo reina en esta ciudad, es la armonía. ¿Tendrán los Medici algo que ver? Desde la magnífica cúpula de Brunelleschi, atracción principal del Duomo, hasta las iglesias de Santa Croce y Santa Maria Novella, Florencia cautiva a cualquier visitante, ¡y es que rebosa de monumentos! Además, no olvides visitar uno de los mejores museos de arte de Europa: la Galería de los Uffizi. No hace falta ni mencionar la gastronomía, todos sabemos lo destacada que es la comida italiana, pero te recordaremos que pruebes un sabroso helado; en la capital de la Toscana destacan por ser únicos. Aquí también encontrarás el mítico Ponte Vecchio, la casa de Dante, el Neptuno, el Palazzo Vecchio... ¡La ciudad tiene para dar y regalar! Finalmente, cuando llegue la tarde, sube al Piazzale Michelangelo y contempla las hermosas vistas. No querrás que la noche caiga.


2. Bayona, vasca y francesa
De Italia nos vamos a Francia... Bayona no tiene la importancia de París o de otras ciudades francesas, pero su tamaño no impide que la ciudad sea interesante para visitar. Situada en el País Vasco francés, fue el lugar en el que Carlos IV abdicó en Fernando VII y este último en Napoleón, que poco después cedería el poder a su hermano José I. Estas abdicaciones colocaron a la ciudad en los libros de Historia de España, así que probablemente hayas oído hablar de ella. En Bayona las calles destacan por su elegancia, y en verano se llenan de gente que pasea, toma café y come en las terrazas. Si hace sol, no olvides refrescarte en la hermosa playa de la vecina Biarritz, donde el mar te ayudará a soportar el calor. ¿Quién puede resistirse a un baño en la costa francesa?


3. Sevilla, qué maravilla
Pasamos por España para llegar hasta una de las ciudades más sureñas de Europa: Sevilla. Las distintas civilizaciones que han pasado por la ciudad, importante ya desde muy antiguo, han dejado su huella en la capital de Andalucía. De época romana nos queda la vecina Itálica, ciudad que reclama el nacimiento de los emperadores Adriano y Trajano; los musulmanes dejaron la Torre del oro y la Giralda; el gótico nos brindó una de las catedrales más grandes del mundo; el renacimiento dio el edificio del ayuntamiento a la ciudad; y el barroco le regaló la majestuosa Fábrica de tabacos, hoy sede de la Universidad de Sevilla. Pero Sevilla, aunque parezca anclada en su grandioso pasado, también mira al presente con las Setas y la Torre Pelli. Encontramos también seña de los muchos estilos que la ciudad combina en los Reales Alcázares, el palacio en uso más antiguo de Europa. Y aún queda la guinda del pastel: la monumental Plaza de España. Durante la noche, déjate embriagar por el azahar y pídete una bebida a la orilla del Guadalquivir. El Puerto de Indias es, sin duda, una de las ciudades más completas de España.

4. Tavira, esencia del Algarve
Portugal, nuestro vecino, tiene ciudades maravillosas, y el resto del mundo lo ha descubierto desde que llegó el boom turístico a Lisboa. La capital es preciosa, pero también encontraremos muchas ciudades interesantes en el Algarve, la región más sureña del país. Tavira es un pequeño municipio repleto de calles peatonales, deslumbrantes casas blancas y bonitas plazas. Está atravesado por el río Gilão, y en su término municipal cuenta con playas muy turísticas, especialmente aquellas situadas en la Ilha de Tavira. Durante el verano, la ciudad se llena de visitantes que desean salir a pasear y tomarse unas copas. Portugal, qué encanto tienes.

5. Gante, Medievo en estado puro
Subimos desde Portugal hasta Bélgica, país destacado por concentrar numerosas ciudades interesantes en un terreno poco extenso: Amberes, la ciudad del diamante; Brujas, la Venecia del norte; Bruselas, el corazón de Europa; y muchos se olvidan de Gante, un precioso destino que todo viajero debería incluir en su recorrido a la región flamenca. Gante mezcla bellos canales con imponentes edificios medievales, por lo que cualquier rincón será ideal para hacerse una foto. En un espacio de pocos kilómetros encontrarás el castillo de los Condes de Flandes, la catedral de San Bavón y la iglesia de San Nicolás, entre otras maravillas arquitectónicas. Como en muchas otras ciudades belgas, las bicicletas se encuentran en todas las calles, y el centro es muy propicio para andar en ellas. Si le haces una visita, no olvides probar el chocolate, ni tampoco una buena cerveza flamenca. ¿Nunca has deseado viajar al pasado?

6. Galway, la universitaria irlandesa
Más al norte, en la divina isla esmeralda, nos encontramos con una ciudad inigualable: Galway. Dublín tiene un ambiente excepcional, pero Galway brilla con mucha luz propia. Situado al oeste del país, este es el destino elegido por muchos universitarios. Sin embargo, ese no es su único atractivo: las calles siguen el más puro estilo irlandés, y sus canales, en la desembocadura del río Corrib, le regalan un emplazamiento único. En una misma ciudad tenemos río, canal y costa, ¿alguien da más? Por si fuera poco, desde aquí podremos coger el ferri para visitar las islas Aran, un archipiélago formado por Inishmore, Inishmaan e Inisheer. Una vez allí, lo más recomendable es alquilar una bicicleta para recorrer la isla que hayas elegido visitar y disfrutar del aire puro que nos brinda la naturaleza. Además, Galway también es un buen lugar para visitar los acantilados de Moher, desde donde obtendrás unas vistas de vértigo. ¡Qué bonito es cuando se mezclan el verde de la hierba y el azul del mar!

7. Edimburgo, la joya de Escocia
Londres fue la capital del imperio, pero Edimburgo tiene la suerte de ser la capital de Escocia, una región con mucho carisma. Me permito incluir esta capital en la lista por considerarla una alternativa a la capital del Reino Unido. Sus estrechas calles te transportarán a otros tiempos y su topografía inclinada te regalará imágenes dignas de postales. Para muchos, esta ciudad es conocida como la Atenas del Norte, y no hay más que ver el Monumento nacional de Escocia para corroborarlo. Sin embargo, Edimburgo no se queda ahí, sino que añade a sus atractivos un majestuoso castillo, una catedral gótica y un monumento a Walter Scott. No resulta extraño que esta ciudad inspirara a J.K. Rowling para empezar a escribir la saga de Harry Potter, y es que el cementerio de Greyfriars despierta la creatividad de cualquiera. Como última curiosidad, en la capital escocesa existe una ciudad subterránea que te pondrá los vellos de punta. ¿No sientes la tentación de experimentar el lado más siniestro de la ciudad?

8. Gdansk, vámonos al este
Muy al norte de Polonia, pegada a la costa, se sitúa la ciudad de Gdansk, un municipio que, junto a Gdynia y Sopot, forma la Triciudad. Sus casas son de colores, sus tejados son a dos aguas, ¡aquí todo tiene su encanto! Si, además, la visitas en pleno invierno, te encontrarás con un río y un mar completamente helados. La imagen de los patos y los cisnes caminando por encima de la superficie sólida te dejará con la boca abierta. Gdansk es una maravilla en sí misma, pero los puntos principales son su ayuntamiento y sus iglesias. Y, como en muchas buenas ciudades, nos encontraremos con una fuente de Neptuno. Si te interesa la historia, no te olvides de visitar el campo de concentración de Stutthof, el primer campo construido fuera de Alemania. El museo te dará una idea de las barbaridades cometidas por los nazis. Volviendo a la ciudad, hay un bonito mercado callejero en el que degustar algunos platos típicos. ¡Que el frío no te impida disfrutar de la visita!

9. Mdina, la ciudad del silencio
La antigua capital de Malta no parece una ciudad de este mundo. Aquí el tiempo se ha detenido dentro de sus murallas para conservar la gloria de la que gozó en el pasado. Con menos de trescientos habitantes y solo unas pocas calles, en esta ciudad no cabe nada feo. En la ciudad del silencio todo está en armonía, cada casa es perfecta, cada calle parece de película. No sorprende que su puerta se utilizara para rodar la entrada a Desembarco del Rey en la primera temporada de Juego de Tronos. Sus callejuelas de piedra marrón, típicas de cualquier ciudad maltesa, te invitarán a perderte. Además, su tamaño no le impide albergar construcciones monumentales, como la catedral de San Pablo o el Palazzo de Vilhena. Sin embargo, como te sobrará tiempo, deberías visitar también sus alrededores, el municipio conocido como Rabat, designado con la palabra árabe para decir suburbio. Allí te plantearás si te encuentras en Marruecos por el estilo de sus calles o en el Reino Unido por sus cabinas telefónicas. En Malta las ciudades son muy pequeñas, por lo que Mdina no es una alternativa a la capital, sino un complemento. ¡Vaya pecado visitar Malta y no pisar La Valeta!


Y hasta aquí esta entrada. Seguro que con estos nueve maravillosos destinos te han entrado ganas de viajar. No lo dudes, todos están en Europa y son fácilmente accesibles. Cada uno te brindará una experiencia muy distinta, y es que el Viejo Continente tiene para dar y regalar. ¿A qué estás esperando para hacer las maletas?

viernes, 2 de febrero de 2018

Berlín, el gigante de Alemania

Inauguraré este blog hablando de una de las ciudades más grandes de Europa: Berlín. Con sus más de tres millones de habitantes, este municipio es el centro de Alemania y una de las ciudades más cosmopolitas del continente.
Berlín tiene historia para dar y regalar, pero fue arrasada durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que su caso antiguo no te trasladará a una época muy temprana. Sin embargo, dar un paseo por el centro de la ciudad resulta una delicia gracias a sus majestuosos edificios. 

La isla de los Museos (Museumsinsel)
Esta zona, encuadrada entre el río Spree y el Spreekanal, es el lugar perfecto para los amantes del arte y la historia. Aquí se concentran algunos de los mejores museos de Alemania, algunos con mucho renombre internacional, como el Museo de Pérgamo. Dentro de este edificio encontraremos colecciones únicas dedicadas al Islam, Grecia, Roma, Oriente Medio, etc. Lo más sorprendente es ver cómo se conservan piezas tan grandes como el Altar de Zeus de Pérgamo o la Puerta de Istar de Babilonia. En la parte del Islam encontraremos incluso una sala de la Alhambra. Sin duda, si te atraen las distintas civilizaciones, este museo es para ti.
Aquí encontrarás también el Museo Antiguo, el Museo Nuevo y el Museo Bode, entre otros. ¡Ven aquí si quieres pasar una tarde empapándote de cultura!

Puerta de Istar de Babilonia

Si nos pasamos al plano religioso, en esta zona está la catedral, también conocida como Berliner Dom. Sus verdes cúpulas te sorprenderán a la vez que te demuestran la belleza que puede llegar a alcanzar un edificio neoclásico. La entrada cuesta 7 € para adultos y 5 € para estudiantes, pero merece mucho la pena. Dentro de la catedral encontrarás diversas maquetas del edificio y de otros proyectos. A nivel museístico, los berlineses han hecho sus deberes. Además, podrás subir a la cúpula y obtener una vista privilegiada de la ciudad. 
Fue muy impactante ver como cientos y cientos de cuervos sobrevolaban la zona. La noche, unida a la catedral y al graznido de estos animales, evocaba una perfecto atrezzo para una película de terror. ¿Habrá una escena más tétrica? Ahora entiendo que fueran los alemanes quienes iniciaron el Romanticismo.
Catedral de Berlín
El edificio del Reichstag
En otra zona céntrica de Berlín, concretamente en el barrio del Tiergarten, podremos empoderarnos visitando el edificio del Reichstag, donde se reúne desde 1999 el parlamento alemán. Ya desde fuera nos regala una magnífica postal gracias a su cúpula de cristal y acero. Si la vista desde la catedral era buena, la que obtendrás al subir a esta cúpula es aún mejor. Nada más que por esto ya merece la pena entrar en el edificio.

La puerta de Brandeburgo
¡Seguro que conoces este símbolo de Berlín! La puerta de Brandeburgo, lugar de acceso a la ciudad, sigue siendo hoy en día uno de sus monumentos principales. La cuadriga que la corona fue llevada por el mismísimo Napoleón hasta París, pero en 1814 volvió a su lugar de origen. Hasta 1918, solo podían atravesar esta puerta por el centro la familia real, sus invitados y miembros de la familia Pfuel, pero en la actualidad cualquiera puede hacerlo. ¿Serás tú el próximo?

Puerta de Brandeburgo


Las catedrales alemana y francesa
Ya hemos hablado de la catedral principal, pero, ¿qué hay de las otras dos? Técnicamente, ninguna de ellas es sede obispal, pero reciben este título de forma coloquial. Ambas están situadas en la plaza Gendermenmarkt. La primera adquiere este nombre debido a que sus feligreses, luteranos y calvinistas, usaban el alemán como idioma, mientras que los calvinistas de la segunda usaban el francés.
Catedral alemana
Catedral francesa
Nöllendorfplatz y Potsdamer Platz
La capital alemana es una de las ciudades más gay-friendly de Europa. Si Madrid tiene Chueca, Berlín tiene Schöneberg, un barrio repleto de bares, discotecas y tiendas orientados al público LGTBI. Su corazón está en Nöllendorfplatz, una plaza cuya cúpula te deslumbrará con la colorida bandera. Por su parte, Postdamer Platz es el centro de negocios. Su cambiante cúpula te recordará que estás en una gran capital y sus rascacielos te harán sentir minúsculo.
Cúpula de Postdamer Platz

East Side Gallery
Y aquí tenemos la guinda del pastel: el famoso muro de Berlín, la metáfora física de las dos ideologías que existieron en la ciudad durante el siglo XX. Separaba la parte perteneciente a la República Federal Alemana de aquella encuadrada dentro de la República Democrática Alemana. Su caída en 1989 permitió que la ciudad volviera a estar unida, y los tramos que quedan reciben numerosas visitas. Cabe destacar la parte denominada East Side Gallery, una galería de arte el aire libre creada cuando numerosos artistas pintaron trozos del muro. Millones de turistas firman cada año en ella para dejar constancia de su paso por allí.
Bruderkuss, una de las obras más conocidas
No hace falta señalar que Berlín tiene muchísimas más cosas que ver y hacer, pero me he centrado en las más importantes. La capital alemana da para mucho y nunca dejará de sorprender al visitante. No he hablado de la gastronomía (¡sus famosas salchichas!) ni de la fiesta (¡cuántos clubes!), pero te animo a que las descubras por tu cuenta. ¿Te animas a perderte por las calles de esta vibrante ciudad?





jueves, 11 de enero de 2018

¡Hola!

¡Bienvenido/a!
Supongo que si estás aquí es porque, al igual que yo, quieres recorrer el mundo. Coger la mochila y perderse por nuevas ciudades es una de las sensaciones más mágicas que el ser humano puede experimentar, y eso es algo que los viajeros sabemos muy bien.
En este blog iré compartiendo fotos de los sitios que visite y relatando mis experiencias para ayudarte.