1. Florencia, la cuna del Renacimiento
Roma será la ciudad eterna, pero en Florencia se gestó uno de los principales movimientos de la historia del arte. Si tienes la oportunidad de recorrer sus calles, trata de encontrar un rincón feo, ¡será una tarea difícil! Si algo reina en esta ciudad, es la armonía. ¿Tendrán los Medici algo que ver? Desde la magnífica cúpula de Brunelleschi, atracción principal del Duomo, hasta las iglesias de Santa Croce y Santa Maria Novella, Florencia cautiva a cualquier visitante, ¡y es que rebosa de monumentos! Además, no olvides visitar uno de los mejores museos de arte de Europa: la Galería de los Uffizi. No hace falta ni mencionar la gastronomía, todos sabemos lo destacada que es la comida italiana, pero te recordaremos que pruebes un sabroso helado; en la capital de la Toscana destacan por ser únicos. Aquí también encontrarás el mítico Ponte Vecchio, la casa de Dante, el Neptuno, el Palazzo Vecchio... ¡La ciudad tiene para dar y regalar! Finalmente, cuando llegue la tarde, sube al Piazzale Michelangelo y contempla las hermosas vistas. No querrás que la noche caiga.
2. Bayona, vasca y francesa
De Italia nos vamos a Francia... Bayona no tiene la importancia de París o de otras ciudades francesas, pero su tamaño no impide que la ciudad sea interesante para visitar. Situada en el País Vasco francés, fue el lugar en el que Carlos IV abdicó en Fernando VII y este último en Napoleón, que poco después cedería el poder a su hermano José I. Estas abdicaciones colocaron a la ciudad en los libros de Historia de España, así que probablemente hayas oído hablar de ella. En Bayona las calles destacan por su elegancia, y en verano se llenan de gente que pasea, toma café y come en las terrazas. Si hace sol, no olvides refrescarte en la hermosa playa de la vecina Biarritz, donde el mar te ayudará a soportar el calor. ¿Quién puede resistirse a un baño en la costa francesa?
3. Sevilla, qué maravilla
Pasamos por España para llegar hasta una de las ciudades más sureñas de Europa: Sevilla. Las distintas civilizaciones que han pasado por la ciudad, importante ya desde muy antiguo, han dejado su huella en la capital de Andalucía. De época romana nos queda la vecina Itálica, ciudad que reclama el nacimiento de los emperadores Adriano y Trajano; los musulmanes dejaron la Torre del oro y la Giralda; el gótico nos brindó una de las catedrales más grandes del mundo; el renacimiento dio el edificio del ayuntamiento a la ciudad; y el barroco le regaló la majestuosa Fábrica de tabacos, hoy sede de la Universidad de Sevilla. Pero Sevilla, aunque parezca anclada en su grandioso pasado, también mira al presente con las Setas y la Torre Pelli. Encontramos también seña de los muchos estilos que la ciudad combina en los Reales Alcázares, el palacio en uso más antiguo de Europa. Y aún queda la guinda del pastel: la monumental Plaza de España. Durante la noche, déjate embriagar por el azahar y pídete una bebida a la orilla del Guadalquivir. El Puerto de Indias es, sin duda, una de las ciudades más completas de España.
4. Tavira, esencia del Algarve
Portugal, nuestro vecino, tiene ciudades maravillosas, y el resto del mundo lo ha descubierto desde que llegó el boom turístico a Lisboa. La capital es preciosa, pero también encontraremos muchas ciudades interesantes en el Algarve, la región más sureña del país. Tavira es un pequeño municipio repleto de calles peatonales, deslumbrantes casas blancas y bonitas plazas. Está atravesado por el río Gilão, y en su término municipal cuenta con playas muy turísticas, especialmente aquellas situadas en la Ilha de Tavira. Durante el verano, la ciudad se llena de visitantes que desean salir a pasear y tomarse unas copas. Portugal, qué encanto tienes.
5. Gante, Medievo en estado puro
Subimos desde Portugal hasta Bélgica, país destacado por concentrar numerosas ciudades interesantes en un terreno poco extenso: Amberes, la ciudad del diamante; Brujas, la Venecia del norte; Bruselas, el corazón de Europa; y muchos se olvidan de Gante, un precioso destino que todo viajero debería incluir en su recorrido a la región flamenca. Gante mezcla bellos canales con imponentes edificios medievales, por lo que cualquier rincón será ideal para hacerse una foto. En un espacio de pocos kilómetros encontrarás el castillo de los Condes de Flandes, la catedral de San Bavón y la iglesia de San Nicolás, entre otras maravillas arquitectónicas. Como en muchas otras ciudades belgas, las bicicletas se encuentran en todas las calles, y el centro es muy propicio para andar en ellas. Si le haces una visita, no olvides probar el chocolate, ni tampoco una buena cerveza flamenca. ¿Nunca has deseado viajar al pasado?
6. Galway, la universitaria irlandesa
Más al norte, en la divina isla esmeralda, nos encontramos con una ciudad inigualable: Galway. Dublín tiene un ambiente excepcional, pero Galway brilla con mucha luz propia. Situado al oeste del país, este es el destino elegido por muchos universitarios. Sin embargo, ese no es su único atractivo: las calles siguen el más puro estilo irlandés, y sus canales, en la desembocadura del río Corrib, le regalan un emplazamiento único. En una misma ciudad tenemos río, canal y costa, ¿alguien da más? Por si fuera poco, desde aquí podremos coger el ferri para visitar las islas Aran, un archipiélago formado por Inishmore, Inishmaan e Inisheer. Una vez allí, lo más recomendable es alquilar una bicicleta para recorrer la isla que hayas elegido visitar y disfrutar del aire puro que nos brinda la naturaleza. Además, Galway también es un buen lugar para visitar los acantilados de Moher, desde donde obtendrás unas vistas de vértigo. ¡Qué bonito es cuando se mezclan el verde de la hierba y el azul del mar!
7. Edimburgo, la joya de Escocia
Londres fue la capital del imperio, pero Edimburgo tiene la suerte de ser la capital de Escocia, una región con mucho carisma. Me permito incluir esta capital en la lista por considerarla una alternativa a la capital del Reino Unido. Sus estrechas calles te transportarán a otros tiempos y su topografía inclinada te regalará imágenes dignas de postales. Para muchos, esta ciudad es conocida como la Atenas del Norte, y no hay más que ver el Monumento nacional de Escocia para corroborarlo. Sin embargo, Edimburgo no se queda ahí, sino que añade a sus atractivos un majestuoso castillo, una catedral gótica y un monumento a Walter Scott. No resulta extraño que esta ciudad inspirara a J.K. Rowling para empezar a escribir la saga de Harry Potter, y es que el cementerio de Greyfriars despierta la creatividad de cualquiera. Como última curiosidad, en la capital escocesa existe una ciudad subterránea que te pondrá los vellos de punta. ¿No sientes la tentación de experimentar el lado más siniestro de la ciudad?
8. Gdansk, vámonos al este
Muy al norte de Polonia, pegada a la costa, se sitúa la ciudad de Gdansk, un municipio que, junto a Gdynia y Sopot, forma la Triciudad. Sus casas son de colores, sus tejados son a dos aguas, ¡aquí todo tiene su encanto! Si, además, la visitas en pleno invierno, te encontrarás con un río y un mar completamente helados. La imagen de los patos y los cisnes caminando por encima de la superficie sólida te dejará con la boca abierta. Gdansk es una maravilla en sí misma, pero los puntos principales son su ayuntamiento y sus iglesias. Y, como en muchas buenas ciudades, nos encontraremos con una fuente de Neptuno. Si te interesa la historia, no te olvides de visitar el campo de concentración de Stutthof, el primer campo construido fuera de Alemania. El museo te dará una idea de las barbaridades cometidas por los nazis. Volviendo a la ciudad, hay un bonito mercado callejero en el que degustar algunos platos típicos. ¡Que el frío no te impida disfrutar de la visita!
9. Mdina, la ciudad del silencio
La antigua capital de Malta no parece una ciudad de este mundo. Aquí el tiempo se ha detenido dentro de sus murallas para conservar la gloria de la que gozó en el pasado. Con menos de trescientos habitantes y solo unas pocas calles, en esta ciudad no cabe nada feo. En la ciudad del silencio todo está en armonía, cada casa es perfecta, cada calle parece de película. No sorprende que su puerta se utilizara para rodar la entrada a Desembarco del Rey en la primera temporada de Juego de Tronos. Sus callejuelas de piedra marrón, típicas de cualquier ciudad maltesa, te invitarán a perderte. Además, su tamaño no le impide albergar construcciones monumentales, como la catedral de San Pablo o el Palazzo de Vilhena. Sin embargo, como te sobrará tiempo, deberías visitar también sus alrededores, el municipio conocido como Rabat, designado con la palabra árabe para decir suburbio. Allí te plantearás si te encuentras en Marruecos por el estilo de sus calles o en el Reino Unido por sus cabinas telefónicas. En Malta las ciudades son muy pequeñas, por lo que Mdina no es una alternativa a la capital, sino un complemento. ¡Vaya pecado visitar Malta y no pisar La Valeta!
Y hasta aquí esta entrada. Seguro que con estos nueve maravillosos destinos te han entrado ganas de viajar. No lo dudes, todos están en Europa y son fácilmente accesibles. Cada uno te brindará una experiencia muy distinta, y es que el Viejo Continente tiene para dar y regalar. ¿A qué estás esperando para hacer las maletas?



